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Cuando recibáis el cachorro del centro de adopción, criador o tienda, se os entregará una cartilla en la que os indicarán que
vacunas han puesto al "pequeño", y seguidamente deberéis ir a un veterinario para que haga un plan de vacunación con las que
queden por poner, y otro plan de tratamiento hasta que sea joven y posteriormente adulto.
Estas son las tres edades de los perros. En el plan, se ordenarán
vacunas, desparasitación, alimentación y primeros consejos de limpieza e higiene. El
veterinario os dirá cuándo podéis sacar a pasear al perrito.
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Hay que recalcar que cuando llega el cachorro, ya que en el mayor número de ocasiones será así, deberéis de pensar que acaba
de dejar a su madre y hermanos.
Va a extrañar su vida anterior y no conoce el nuevo entorno que le rodea.
Dormirá casi todo el día y sólo se despertará para comer y beber, espabilándose poco a poco con el paso del tiempo y según
vaya adquiriendo confianza.
Por la noche intentaremos prepararle una cuna o cesto donde se sienta arropado por toallas o trapos, para que no pase frío
y recuerde a su madre.
Lógicamente llorará, porque nota la diferencia. Hay que portarse duramente y dejarle llorar, ya que al
segundo día ya se habrá acostumbrado. Sobre todo, pensad también que habéis elegido tener al animal, y que todo esto ya lo
sabíais, y por tanto, asumiréis su cuidado y seréis constantes. Nunca os deis
por vencidos y penséis en desprenderos de
vuestro nuevo amigo.
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.- CENSO MUNICIPAL.
Nosotros podemos valernos por nuestros propios medios, sabemos expresarnos, y primordialmente hablamos. Si nos
perdemos podemos informar de nuestro paradero, o solicitar ayuda. El perro no.
Nunca pensaremos en perderlo, y sobre todo si ponemos los medios oportunos y necesarios para que no pase esto. ¿Y si
ocurriera? Los más fácil es que lo vea alguna persona y lo comunique a las autoridades competentes, en este caso a los
Servicios Municipales. Si ellos lo recogen y no encuentran ninguna identificación que pueda llevar el perro encima, será muy
difícil si no reclamamos bien y en todas partes, el que nos localicen. Sin embargo, sabiendo las características del perro y quién
es su dueño, nos encontrarán enseguida. Para esto sirve el Censo Municipal, para que cuando
compremos o adoptemos el animal, lo inscribamos y demos la mayor información posible. Las chapas
identificativas son perdidas involuntariamente o arrancadas a propósito.
.- SU EDUCACIÓN.
Es necesario que nuestro perro esté bien educado, para una mejor convivencia con nosotros y con toda la sociedad. Debemos
pensar que vivimos con personas a las que no les pueden gustar los animales, y otras que aunque les gusten, no comprendan ciertos actos que realizan nuestros animales y nosotros consentimos normalmente.
.- NORMAS DE CONVIVENCIA.
- Enseñemos a nuestro perro a ser sociable con las personas, sin pretender que se marche con el primero que le llame.
- Intentemos que tenga un carácter muy abierto y sea poco asustadizo.
- Que no muerda, y sobre todo a los niños.
- Que no sea peleón con otros perros.
- Que aunque el ladrido sea la expresión oral de un perro, y sin ánimo de privarle de ello, intentaremos que lo haga en espacios
abiertos, y sin gran insistencia. Pensemos que en casa, sobre todo en
comunidades de propietarios puede ser muy molesto para los vecinos. No olvidemos que a la vez,
tienen instinto protector y defensor de su propiedad, que en este caso es la tuya, es decir, tu hogar. Siempre que denote algo
extraño, avisará con ladridos. En esta ocasión no le reprimáis.
.- LAS DEPOSICIONES. CUIDADO CON LOS
PARQUES.
¿Cuántas veces hemos pisado una "caca" de perro en la calle? Seguro que más de una y sobre todo según en qué
zonas viváis. Aunque se limpia es molesto y antihigiénico.
Hemos de tener cuidado y enseñar a nuestro animal ha deponer sus heces y orinar en los espacios que destina el Ayuntamiento
para ello. Algunas están muy distantes de nuestros hogares o recorridos de paseo habitual. Tenemos la costumbre también de
llevar a los perros a los parques, donde también debemos extremar los cuidados y controlar al perro cuando hace
caca.
Pensemos que por los parques pasean muchas personas, y sobre todo pensemos en los niños, que sin conocimiento, y
descuido, no perciben la existencia de estos restos y pueden llegar a una situación no deseada para nadie. No sólo por un
perro enfermo se producen infecciones, ya que la existencia de excrementos atrae a los insectos y bichos de todo tipo.
Deberemos ir asistidos de papel o plástico para recoger las heces que deponga nuestro perro y después tirarla en las papeleras
o contenedores. Existen métodos y artilugios más modernos que podemos encontrar en tiendas o comercios para la recogida
de manera higiénica.
Debemos de conservar el medio lo mejor que podamos, pensando que convivimos con otras personas y podemos originar,
por nuestros despistes e irresponsabilidad, un malestar en la sociedad. De los actos de nuestros perros, somos responsables
nosotros.
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